
No es raro encontrarse con compositores que han pasado a la historia por una pieza o por una canción que les ha proporcionado mucho éxito de público. Es precisamente ese éxito el que, en algunos casos, provoca que el resto de la obra quede eclipsada. Este es el caso de Erik Satie, compositor francés de finales del XIX y principios del XX, que ha pasado a la historia por sus Gymnopédies. En concreto podría decirse que el nombre de Satie se asocia directamente a la Gymnopédie no.1
Sin embargo tiene una obra extensa y en algunos casos podría afirmarse que se trata de un precursor del minimalismo y del ambient. Por un lado tiene composiciones de corte clásico, como "Socrate", que es una ópera que nos narra la última noche de Sócrates...
Sin embargo tiene una obra extensa y en algunos casos podría afirmarse que se trata de un precursor del minimalismo y del ambient. Por un lado tiene composiciones de corte clásico, como "Socrate", que es una ópera que nos narra la última noche de Sócrates...
Encontramos también curiosidades como "Mouvements en forme de poire" (parece ser que el título fue una respuesta a un comentario de Debussy sobre la música de Satie, en el cual se afirmaba que la música de este último carecía de forma) ...
...o "Sports et divertissements" (música sencilla y sin pretensiones, como de alguna manera parece sugerir el título)
No obstante, yo destacaría especialmente "Vexations", por su carácter visionario y precursor. Fue compuesta en el año 1893 y se trata de una pieza de 18 notas, que según la partitura ha de repetirse 840 veces seguidas, sin ninguna variación. Esta pieza no fue publicada en vida y permaneció desconocida hasta que John Cage la publicó en 1949. La primera vez que se tocó la pieza en directo fue el día 6 de septiembre de 1963. Comenzó a las 6 de la tarde y terminó a las 12:40 de la mañana siguiente. En dicho evento había un equipo de pianistas que se iban turnando para continuar la pieza sin interrupciones durante más de dieciocho horas. Entre los pianistas estaban músicos como John Cage, David Tudor, Christian Wolff, John Cale, Philip Corner o David Del Tredici, entre otros. Parece ser que sólo un individuo, un tal Karl Schenzer, logró presenciar toda la actuación entera.
Es sabido que Satie nunca destacó por ser un virtuoso de ningún instrumento, ni siquiera podía hacer gala de una técnica compositiva que pudiera compararse a otros grandes de la época como Wagner o Debussy. Sin embargo, es más que posible que dicha insuficiencia de conocimientos técnicos y de habilidad en la ejecución musical fuera lo que hiciera brotar su genio musical, llevándole a inventar estructuras innovadoras que están presentes en toda su obra, caracterizadas, entre otras cosas, por la brevedad, la claridad y la concisión estilísticas. Quizá sea un ejemplo de virtud musical nacida de la conciencia de las propias limitaciones.
Se ha dicho que quizá Satie se estaba riendo de sí mismo en "Vexations", precisamente de su falta de habilidad técnica para componer. Y no es de extrañar, teniendo en cuenta el sentido del humor del que el genio francés hizo gala en numerosas ocasiones a lo largo de su vida.
"Vexations" - Erik Satie


